| Tiempo de cirios y velones |
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En el turno de las luces festivas, a las guirnaldas de bombillas tan importantes en las jornadas falleras, suceden a días vista, los cirios y velones de
Luces muy distintas que tachonarán de cera las calles de En Tavernes Blanques, el ‘noc’ contiene cera derretida y fundida a 60 grados y en ella se introducen las mechas una y otra vez hasta alcanzar el diámetro deseado, aunque es la parafina la utilizada, con nueva técnica, para los velones de todos los tamaños y colores. La cerería dió origen a una labor artesana, que siguen practicando las mujeres de la familia Felipo y numerosas vecinas de Tavernes Blanques: la realización de artísticos cirios con canastillos y flores diminutas, que consiguen con pinzas para separar la materia que han de modelar. También logran mágicas calas, de cuyo interior emerge la luz. En cuanto a las novedades, Juan José Felipo señala que las antorchas de Semana Santa, en largas procesiones como la de Sagunto, desafían al viento ya que la mecha es una gruesa cuerda. Igualmente, desde hace unos años los cofrades de Valencia llevan en los velones la estampa de la imagen titular y el cogedor de terciopelo es del mismo color que el hábito: morado, rojo, azul, negro. Actualmente, estamos en el tiempo de encargar los cirios para las andas y los cirios pascuales, que exigen un tanto por ciento determinado de cera junto a la parafina. En los pueblos huertanos afirma que aún hay costumbre de encender peculiares ‘lámparas’ a las imágenes que, en una capillita de madera, circulan de casa en casa. ‘Las lámaparas -dice Felipo- duran seis días; las lamparetas, día y medio; y las lamparillas o ‘minetes’ de ánima, tres horas.’ Tradición, con mayúscula |
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