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Los barrios de los Poblados Marítimos desbordan fervor en una Semana Santa Marinera que se consolida un año más en una cita imprescidible
Los barrios de los Poblados Marítimos desbordan fervor en una Semana Santa Marinera que se consolida un año más en una cita imprescidible
El distrito Marítimo ha sabido conservar y acrecentar, pese al paso del tiempo y épocas adversas, las esencias de una Semana Santa que año tras año reviven en la calle con trabajo e ilusión los más de 5.000 cofrades que la hacen posible.
A pesar de todos los esfuerzos que hacen las cofradías, y hasta algunas instituciones oficiales en divulgar los actos de la semana de Pasión, el desconocimiento de las celebraciones en Valencia llega en ocasiones a extremos insospechados, como es el caso de no aparecer, ni tan solo una pincelada de ella en las guías turísticas de España. Inexplicable.
Sin embargo, la pasión que sus protagonistas ponen en la vivencia de esta fiesta consigue que la práctica religiosa de
la Semana Santa
Marinera se manifieste sociable, en contraposición con su cotidiana existencia, inclinada a su particular individualismo.
A pesar de ello, todos los años millares de cofrades se unen en los numerosos actos que rememoran
la Pasión
, Muerte y Resurrección de Cristo, de la que se cumplen 2007 años.
La Semana Santa Marinera realiza tres actos colectivos durante su celebración, en los que participan todos los colectivos que la forman. Estas tres procesiones son la visita a los Santos Monumentos del Jueves Santo, la procesión del Santo Entierro, la tarde noche del Viernes Santo y, finalmente, el desfile de
la Resurrección
, que tiene lugar a las 13 horas del domingo.
Entre todas el Santo Entierro es el acto colectivo más importante de
la Semana Santa
Marinera en el que participan las 28 cofradías.
La procesión del Viernes Santo es uno de los actos más esperados no ya por las propias cofradías, sino por todos los valencianos. Millares y millares de personas acuden a la calle de
la Reina
, como antaño lo hacían en la calle Barraca, para presenciar los últimos momentos de
la Pasión
del Señor, por medio de una fabulosa y completa representación plástica.
Desfile del Santo Entierro
La Corporación
de Sayones, a imagen y semejanza de los antiguos cruzados, encabezan la procesión general del Santo Entierro, ataviados con cotamallas metálicas. A continuación desfila
la Hermandad
del Santo Cáliz, con una réplica del sagrado vaso que se venera en
la Catedral
, realizada en 1948 por el orfebre Agustín Devesa.
La Cofradía de Jesús en
la Columna
muestra el pasaje de la entrega de Jesús para ser azotado a la columna. La imagen es obra del imaginero Carlos Román del año 1984. A su paso los hay que se arrodillan y rezan en silencio, sobre todo cuando frente a ellos aparece la columna donde está atado Jesús, en cuyo interior está colocada una reliquia, como es un trocito de la auténtica columna donde se azotó a Jesús.
El paso de la imagen del Ecce Homo muestra un Cristo doliente que ha soportado el escarnio de los soldados. La imagen se cubre con una capa roja y se completa con los atributos reales: corona, cetro y manto. A este trono le sigue la esperada imagen de Jesús de Medinaceli, ataviada con rica túnica bordada en oro. Sobre el pecho luce la cruz de los Trinitarios.
Otra imagen esperada es la de
la Corporación
de Pretorianos y Penitentes. Es el Nazareno, obra de Bernardo Morales del año 1948. En esta línea de Nazarenos, le sigue la de la cofradía de Nuestro Padre Jesús de Nazareno, escultura en madera, obra del imaginero Francisco Martínez. Jesús camina hacia el Calvario. Así lo presenta
la Real Hermandad
de Jesús con
la Cruz
y Cristo Resucitado.
Le sigue
la Hermandad
del Santo Encuentro, y tras ella,
la Hermandad
de
la Santa Faz
, monumental paso obra del escultor valenciano Mariano Benlliure en 1944. Este grupo escultórico lo labró Benlliure cuando contaba 82 años de edad.
El desfile continúa con
la Hermandad
de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Jesús muerto en
la Cruz
es el siguiente trono que procesiona con una bella representación del Gólgota.
A partir de ese momento,
la Semana Santa
Marinera da un giro y se inicia el desfile de los Cristos crucificados portados a pecho, particularidad única y diferenciadora con la resto de las celebraciones de
la Pasión
del resto de España.
Los Cristos devocionales Los Cristos tiene una gran devoción en todo el ámbito del distrito Marítimo. En la gran procesión desfilan el Santísimo Cristo de los Afligidos, obra de Carmelo Vicent del año 1943; el Cristo del Perdón, realizada por el escultor José Rodríguez del año 1927; el Santísimo Cristo del Salvador, obra de José Estellés del año 1940 y restaurada por Carmelo Vicent y José Rodríguez en 1942; el Cristo de
la Buena Muerte
, obra de Latorre & Sanz y Sergio Penadés del año 2004; el Santísimo Cristo del Buen Acierto, de Inocencio Cuesta de 1942; el Santísimo Cristo del Salvador y del Amparo, obra de Francisco Teruel de 1943 y el Santísimo Cristo de
la Concordia
, del escultor Vicente Benedito de 1945, polarizan la vida de las familias del Grao, Canyamelar y Cabanyal.
La devoción por estos crucificados es intensa, y lo es mucho más en algunos casos, cuando además son patronos de un barrio, como es el caso del Cristo de los Afligidos que lo es del Canyamelar, y el Cristo del Salvador del Cabanyal.
A continuación desfila
la Hermandad
del Descendimiento y
la Hermandad
de María Santísima de las Angustias. Resuenan los tambores y cornetas, lentamente desfila la primera de las corporaciones de los Granaderos, de la iglesia de Cristo Redentor, portando el trono anda de las Tres Marías. Tras ellos llegan los Granaderos de la iglesia de los Ángeles, cerrando el grupo los correspondientes a la parroquia de Santa Maria del Mar.
La procesión finaliza con
la Hermandad
del Santo Silencio y Vera Cruz, seguida de
la Hermandad
del Santo Sepulcro, con una sepulcral imagen de Cristo labrada en 1942 por el escultor Inocencio Cuesta.
A continuación, las autoridades eclesiásticas, civiles y militares que han seguido la procesión desde la tribuna de invitados, se sitúan tras el sepulcro y lo acompañan hasta la iglesia del Rosario, donde finaliza la procesión del Viernes Santo.
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